La emancipación

Todo se chupaHemos salido airosos de la primera semana sin mamá. Dicho así parece más de lo que es, Diego y yo llevamos una semana y media sin mamá por las mañanas cinco horas ya que el deber la ha llamado y se ha tenido que ir tristemente a trabajar, esto es España señores, donde las bajas por maternidad no cubren ni el periodo mínimo de lactancia exclusiva recomendado por la OMS.

Tengo que reconocer que la noche antes al gran día a duras penas pude dormir ya que me imaginaba que todo iba a ser destrucción, y es que Diego está con lactancia materna exclusiva y no quiere biberones, ya me veía yo el circo montado, Diego llorando de hambre, yo llorando de angustia y leche derramada por todo el salón; en cambio, no se acordó de comer en todo el rato que faltó su madre, y así sigue. Pero que no cunda el pánico, en esta primera semana de no comer por las mañanas ha ganado 250 gramos, más que otras semanas tomando a escape libre. Tengo que reconocer, que a pesar de no haber surgido ningún contratiempo en ese horrible primer día sin mamá, sí hubo pucheros de agobio cuando en el primer pañal que le cambié me encuentro con que la caca se le había escapado (caca everywhere) y para colmo, superado el escollo de la cacota, se hizo pipí everywhere con todo limpio. Y es que me abrumó pensar en que si la cosa empezaba así, cómo iba a terminar. Soy así, un pequeño sensible cagón.

En estos días han pasado muchas cosas nuevas: hemos superado nuestra emancipación airosos, nos ha salido un diente (con 4 meses y medio), hemos descubierto que tenemos oreja y pie y por último, hemos descubierto que casi podemos estar sentados solos. Ha sido una semana y media muy intensa. Para colmo, ahora que me lo llevo trabajando una semana y media a muerte con el “papapapapapa” (ahora que no esta mamá), va y a mitad de cambio de pañal, me suelta un “mamamamama”, no sólo lo suelta, sino que lo repite!!! Esto es así, la vida de padre es dura.

Esta semana os dejo con el temazo que le ha cantado mi suegra al crío mientras lo mecía, no se si era una indirecta. Felíz semana.

Modo padre ON

Padre e hijo

Mi hijo Diego ya tiene 20 semanas, sí, semanas, cuando yo pensaba que lo de contar en semanas se había terminado tras el embarazo resulta que aún sigue operativo, pero para aclararnos de aquí en adelante hablaremos en meses, así que mi hijo tiene cuatro meses y medio, que para sacar lo de las 20 semanas he tenido que tirar de agenda y calculadora.

Mi objetivo con esta serie de post es ir plasmando mi visión de la paternidad como padre, ya que para las madres hay miles de blogs, pero a los padres nos dejan un poco más abandonados a nuestra suerte, como si la paternidad no fuera con nosotros y seamos meros espectadores  (y mira que meten presión con nuestro papel en todo este asunto de la crianza). Mi pobre hijo me lleva sufriendo desde el minuto cero, y digo sufriendo, aún me estremezco con la cara de pavor que puso el ginecólogo que nos asistió el parto cuando me entregó a mi hijo y me vio cogerlo, le faltó tiempo para quitármelo y darme una clase magistral sobre como asir a un recién nacido y no perderlo en el intento. Tengo que apuntar en mi defensa que el primer bebé que cogí fue mi hijo, no había sentido la necesidad de coger bebés ajenos ni de toquetearlos, y sigo sin tenerla. Siguiendo con la función como padre, la primera persona no vestida de blanco que le cambió un pañal fui yo, para lo que nuevamente tuve que recurrir a una clase de una profesional, en esta ocasión de menor rango, una enfermera.

Hasta ahora no ha sido un camino de rosas, la primera quincena fue espantosa, para qué nos vamos a engañar, con mi pareja hecha polvo del parto y con un bebé del que sólo nos habían entregado un folio por una cara de instrucciones de conservación, ya no de uso. Pero hemos sobrevivido los tres y sigue teniendo todas las piezas originales. Además nació muy pequeño, y nos dijeron que lo controláramos, que no podía perder peso, por si no había miedo suficiente, van y nos dicen que lo controlemos!!! y a nosotros quién nos controla?? Señora pediatra, que soy nuevo en esto, no ve el miedo en mis ojos?! Pero pasada esa quincena para el olvido, todo va mejorando a pasos agigantados y se le pierde el miedo a la criatura.

En este tiempo han surgido muchas anécdotas, como la de que un bebé es capaz de hacer caca desafiando las leyes de la gravedad. Son asombrosos, pueden tener el culo apuntando al suelo y llegar con la caca a su nuca y seguir riendo, o estar tumbados y proyectar su caca a más de un metro de distancia (eso a altas horas de la madrugada da un gustito…). O como la de ahora mismo, justo mientras escribo estas líneas, mi hijo tiene un oído fino no, finiiiiisimo, capaz de escucharme susurrar a su madre al oído y despertarse, y ahora, que es hora de estar despierto (son las 19:00) está pasando un desfile de carnaval por la calle con la música fuerte no, lo siguiente, y el mariconazo sigue durmiendo!!!

Bueno, voy cortando, que hay que dosificar, porque estos 4 meses dan para estar escribiendo sin parar varios días. Lo dicho, semanalmente intentaré ir reflejando mi evolución como padre, las peripecias de la paternidad desde el lado masculino, como padre activo que me considero. Por último, Consu y yo nos consideramos personas con gustos musicales de índole independiente (varios Fibs a nuestras espaldas lo avalan, de los años en los que el Fib molaba) pero a Diego sólo nos da por cantarle canciones de lo más rancio y casposo, que no sabemos muy bien cómo están ubicadas en nuestra cabeza, también las iré compartiendo para que veáis como se puede acartonar un cerebro de dormir poco y mal.

El temazo de esta semana, hasta la semana que viene.