Guerra de leches

La lactancia
Este post nace de la indignación, la indignación de tener que explicar y justificar que  le estamos dando el pecho a mi hijo de 5 meses y que hasta los 7 no vayamos a comenzar con la alimentación complementaria.

Me parece increíble que en un país “desarrollado” tenga que defender mi opción de mantener a mi pequeño heredero sólo con la teta cuando miles de millones de billones de estudios avalan nuestra decisión y dice bien poco de la sociedad española el hecho de que criar con leche materna sea lo raro, y la leche artificial sea lo que se considere normal. Pues sí, siempre que hablo con algún amigo de nuestros retoños y sale el tema de la alimentación vienen las caras raras cuando les digo que no estamos dándole nada más que la teta y lo más gracioso es que me cuestionan. En este tiempo me estoy dando cuenta de que nadie de mi entorno está dando o ha dado el pecho como se supone que se debe de dar, la mayoría al mes ya desisten y luego presumen de haber dado teta. Ante todo quiero dejar claro que no critico a los padres que deciden no dar pecho, es una opción muy válida, critico a los que dicen que el bibe es lo mejor y bendicen las virtudes de los biberones nocturnos asesinos que hacen que sus retoños duerman 10 horas del tirón fruto del empacho que les provoca en sus pequeños estómagos. Sin ir más lejos, la semana pasada hablando con un padre primerizo como yo, va y me suelta que su niña de 5 meses duerme muy bien, de 9 de la noche a 9 de la mañana del tirón, y digo yo, no le das con un palo a mitad de noche por si le ha pasado algo?? 12 horas seguidas!!! Llámame loco, pero no lo veo ni medio normal, y ese mismo amigo venga a decirme la cantidad de cosas que come su hija y venga a mandarme fotos de la niña comiendo, eso es lo que me cabrea, que te intentan convencer de que te dejes la teta que ya verás como TÚ vives mejor, y el bebé, bueno, él creemos que también. Se oye/lee a muchos padres pidiendo respeto por haber optado por no dar teta, pero la realidad que yo me encuentro es que son la mayoría y la opción más aceptada en España, y que son precisamente ellos los que ponen mala cara cuando les dices que tú has optado por lactancia materna exclusiva.

Tengo que reconocer el mérito de Consu al dar el pecho ya que es un trabajazo y la sociedad no te lo pone nada fácil, empezando por el gobierno (es como mínimo contradictorio que la recomendación general de las autoridades sanitarias sea lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y el permiso de maternidad sólo dure dieciséis semanas), pero cuando los veo a los dos con la teta tan felices me da un poquitín de envidia, y es que la cara de mi hijo al ver pezón no tiene precio, queda feo decirlo, pero mi crío parece un pequeño yonki poniendo los ojos en blanco al meterse el pezoncete en la boca del gustito que le da.

Pues eso, no vengo a convencer a nadie para que de el pecho, a los estudios me remito, pero lo que si pido es que no me juzguen, que no me miren raro, que no me cuestionen, que nos dejen tranquilos a Consu, a Diego y a mi.

Modo padre ON

Padre e hijo

Mi hijo Diego ya tiene 20 semanas, sí, semanas, cuando yo pensaba que lo de contar en semanas se había terminado tras el embarazo resulta que aún sigue operativo, pero para aclararnos de aquí en adelante hablaremos en meses, así que mi hijo tiene cuatro meses y medio, que para sacar lo de las 20 semanas he tenido que tirar de agenda y calculadora.

Mi objetivo con esta serie de post es ir plasmando mi visión de la paternidad como padre, ya que para las madres hay miles de blogs, pero a los padres nos dejan un poco más abandonados a nuestra suerte, como si la paternidad no fuera con nosotros y seamos meros espectadores  (y mira que meten presión con nuestro papel en todo este asunto de la crianza). Mi pobre hijo me lleva sufriendo desde el minuto cero, y digo sufriendo, aún me estremezco con la cara de pavor que puso el ginecólogo que nos asistió el parto cuando me entregó a mi hijo y me vio cogerlo, le faltó tiempo para quitármelo y darme una clase magistral sobre como asir a un recién nacido y no perderlo en el intento. Tengo que apuntar en mi defensa que el primer bebé que cogí fue mi hijo, no había sentido la necesidad de coger bebés ajenos ni de toquetearlos, y sigo sin tenerla. Siguiendo con la función como padre, la primera persona no vestida de blanco que le cambió un pañal fui yo, para lo que nuevamente tuve que recurrir a una clase de una profesional, en esta ocasión de menor rango, una enfermera.

Hasta ahora no ha sido un camino de rosas, la primera quincena fue espantosa, para qué nos vamos a engañar, con mi pareja hecha polvo del parto y con un bebé del que sólo nos habían entregado un folio por una cara de instrucciones de conservación, ya no de uso. Pero hemos sobrevivido los tres y sigue teniendo todas las piezas originales. Además nació muy pequeño, y nos dijeron que lo controláramos, que no podía perder peso, por si no había miedo suficiente, van y nos dicen que lo controlemos!!! y a nosotros quién nos controla?? Señora pediatra, que soy nuevo en esto, no ve el miedo en mis ojos?! Pero pasada esa quincena para el olvido, todo va mejorando a pasos agigantados y se le pierde el miedo a la criatura.

En este tiempo han surgido muchas anécdotas, como la de que un bebé es capaz de hacer caca desafiando las leyes de la gravedad. Son asombrosos, pueden tener el culo apuntando al suelo y llegar con la caca a su nuca y seguir riendo, o estar tumbados y proyectar su caca a más de un metro de distancia (eso a altas horas de la madrugada da un gustito…). O como la de ahora mismo, justo mientras escribo estas líneas, mi hijo tiene un oído fino no, finiiiiisimo, capaz de escucharme susurrar a su madre al oído y despertarse, y ahora, que es hora de estar despierto (son las 19:00) está pasando un desfile de carnaval por la calle con la música fuerte no, lo siguiente, y el mariconazo sigue durmiendo!!!

Bueno, voy cortando, que hay que dosificar, porque estos 4 meses dan para estar escribiendo sin parar varios días. Lo dicho, semanalmente intentaré ir reflejando mi evolución como padre, las peripecias de la paternidad desde el lado masculino, como padre activo que me considero. Por último, Consu y yo nos consideramos personas con gustos musicales de índole independiente (varios Fibs a nuestras espaldas lo avalan, de los años en los que el Fib molaba) pero a Diego sólo nos da por cantarle canciones de lo más rancio y casposo, que no sabemos muy bien cómo están ubicadas en nuestra cabeza, también las iré compartiendo para que veáis como se puede acartonar un cerebro de dormir poco y mal.

El temazo de esta semana, hasta la semana que viene.